domingo, 28 de marzo de 2010

Why we need to dream

Según este artículo, necesitamos soñar.

Soñé que luchaba contra Voldemort...

Y la pasaba mal. Él vivía en los edificios nuevos de Sucre y Superí y estaba acostado en la cama. Cuando llegaba yo, él se paraba y me empezaba a tirar hechizos. Gritaba "AVADA..." y no decía "kedavra", sino otra cosa y a mí me agarraba miedo, pensaba que me iba a morir.
Me desperté cagada en las patas, tuve que prender la luz y decir para mis adentros "HARRY POTTER".

lunes, 22 de marzo de 2010

Cuando digo sueño...

¿Pensás en las manifestaciones del inconsciente que se generan cuando dormís o en tus deseos?

lunes, 15 de marzo de 2010

Bonnie ya no sueña despierta

Últimamente se me hace muy difícil soñar despierta. Eso tan femenino de ponerme en una situación ideal para quedarme dormida ya resulta casi imposible. Los trances son ahora sólo trances, no vienen acompañados de alguna fantasía, sino de una avalancha de cosas que sé que tengo que hacer y me olvido a medida que pasa el tiempo. Como de sacar turno con el doctor y buscar unos resultados. Me acabo de acordar y se me hizo un nudo en la panza.
También me cuesta acordarme de los sueños, pero eso es otro tema.

viernes, 5 de marzo de 2010

Los sueños en El libro de los abrazos


Los sueños de Helena
Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba:
-Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar.
Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía el sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.

Viaje al país de los sueños
Helena acudía, en carro de caballos, al país donde se sueñan los sueños. A su lado, también sentada en el pescante, iba la perrita Pepa Lumpen. Pepa llevaba, bajo el brazo, una gallina que iba a trabajar en su sueño. Helena traía un inmenso baúl lleno de máscaras y trapos de colores.
Estaba el camino muy lleno de gente. Todos marchaban hacia el país de los sueños, y hacían mucho lío y metían mucho ruido ensayando los sueños que iban a soñar, así que Pepa andaba refunfuñando, porque no la dejaban concentrarse como es debido.

De El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano

lunes, 1 de marzo de 2010

Soñé en mi primera noche en Cuba...

Que la comida me caía mal y se la vomitaba toda a una chica mientras me hablaba. Era un asco.